Mujeres Inspiradoras con Sufragistas en blanco y negro portando una bandera ondeando la palabra Feminismo. Loco Mundo Arte y Bohemia

Sufragistas y Feminismo

Desde la Antigüedad hasta principios del siglo XX la situación de la mujer no ha variado mucho: su vida estaba circunscrita a las labores de la casa, a la procreación, al cuidado de los hijos, e incluso a trabajar en el campo; además estaba subordinada legalmente al hombre: padre, esposo e hijo (cuando este adquiría la mayoría de edad). Si en la Edad Media todas las mujeres eran santas, brujas o putas, en la Era Victoriana eran sumisas amas de casa.

Sin embargo, desde los tiempos más remotos han existido mujeres que se han enfrentado al rol asignado por su sexo. Aunque poco sabemos de ellas ya que han sido silenciadas y olvidadas, porque la historia está escrita por hombres.

 

En el olvido quedan mujeres como Débora, la profetisa que condujo a la victoria a las tribus de Israel y que es considerada la primera jueza de la historia de Occidente. Egeria, que entre los años 381 y 384 peregrinó a Tierra Santa y fue la primera en escribir un libro de viajes: Itinerario. La heroína castellana María Pérez, apodada La Varona, que en el siglo XII combatió, vestida de hombre, contra los musulmanes y los aragoneses. Angélica Decheim, la primera mujer condecorada con la Legión de Honor (por Napoleón). Nuestra “monja Alférez”, Catalina de Erauso, exploradora y militar que se convirtió, en el siglo XVII, en un personaje de leyenda. O las mujeres pirata, como Mary Read, Anne Boney o la señora Ching, célebres todas ellas por su valor, allá por el siglo XVIII.

Y una más, Olimpia de Gouges autora de la Declaración de los Derechos de la mujer y de la ciudadana (1791) – un calco de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano aprobada por la Asamblea Nacional en agosto de 1789- en la que mantenía que si la Revolución había abolido los privilegios feudales igualando a todos los hombres, debía hacer lo mismo con las mujeres. Fue guillotinada un año más tarde.

 

Sabías que... Adelantarse en el tiempo

Olimpia de Gouges (1748-1793) reclamó un trato igualitario de la mujer con respecto al hombre en todos los aspectos de la vida, públicos y privados: el derecho de voto, de ejercer cargos públicos, de hablar en público sobre asuntos políticos, de igualdad de honores públicos, de derecho a la propiedad privada, de participar en el ejército y en la educación e, incluso, de igual poder en la familia y en la Iglesia.

 
 

LA NUEVA MUJER

Después de siglos de subordinación a los hombres, a finales del siglo XIX las mujeres empezaron a escalar puestos en la sociedad. El primer cambio fue el del mercado laboral. Aunque las mujeres siempre habían trabajado en el campo, su labor era invisible para la mayoría. Pero con la Revolución Industrial llegó el trabajo en las fábricas y la emigración en masa a las ciudades. De forma paulatina, puestos antes cerrados a las mujeres empezaron a admitirlas (las máquinas suplían la fuerza física) y los nuevos inventos generaron nuevos puestos de trabajo que, como nunca habían existido, no estaban asociados a uno u otro sexo. Las ciudades europeas se llenaron de mecanógrafas, secretarias, telefonistas y dependientas.

Con el trabajo, las mujeres consiguieron ganar su propio dinero (siempre menos que los hombres) y una mayor independencia. Aunque en muchos lugares tenían que abandonar su empleo cuando contraían matrimonio. Hubo mujeres que desafiaron las costumbres y siguieron trabajando, pero las de clases bajas no tenían elección, debían trabajar para aportar a la economía familiar. Para ellas no existía la independencia económica. Además, cuando llegaban a casa debían seguir trabajando en las tareas domésticas, que entonces eran como otra jornada laboral. Muchas horas de trabajo dentro y fuera de casa y encima cobraban menos. Poco a poco, esta situación de injusticia entre las mujeres fue creando conciencia de grupo.

Sin embargo, había mujeres que iban más allá de su papel como esposas, madres y amas de casa. Aquellas que habían tenido el privilegio de recibir una educación querían romper con el papel que se les había asignado, por lo que se consideraron diferentes al resto de mujeres, que no se planteaban salirse del esquema. Cuando la educación se abrió a todas las mujeres, demostraron que tenían las mismas capacidades e inquietudes intelectuales que los hombres.

El trabajo y la educación ofrecieron a las mujeres la posibilidad de ganarse la vida y de querer hacerlo en las mismas condiciones que los hombres. Y con los adelantos (los anticonceptivos, los grandes almacenes bien surtidos, el agua corriente, la bicicleta…) la mujer tuvo más tiempo libre para el ocio y para reuniones que reivindicaban mejoras.

Aparece así la llamada “nueva mujer”: practica deporte, monta en bicicleta, se opone al corsé, quiere llevar pantalones y pide el derecho al voto. Porque si con su trabajo aporta a la economía de su país ¿por qué no va a tener derecho a elegir a sus gobernantes?

Con esta premisa surge el movimiento internacional por el sufragio femenino, impulsado por un grupo de mujeres llamadas sufragistas. La asociación más importante de sufragistas fue la inglesa Unión Política y Social de Mujeres (Women Social and Political Union -WSPU) fundada en 1903.

 

Sabías que... El origen del Black Friday

Al principio la WSPU (Unión Política y Social de Mujeres) presentaba una actitud más informativa que reivindicativa, con recogida de firmas y charlas en favor del voto femenino. Pero cuando vieron que no se les tomaba en cuenta, cambiaron su estrategia que se volvió más combativa. A partir de 1906 empezaron a interrumpir reuniones y charlas de respetables políticos, y los mítines fueron cada vez más numerosos. Hasta que el gobierno, nervioso por este aumento de seguidores, envió a la policía a reprimir duramente una protesta frente al palacio de Westminster, llegando a la agresión física y al abuso sexual. Ese día de 1910 pasó a la historia como el Black Friday.

 

FEMINISMO

Aunque el sufragismo, y la movilización que protagonizó para conseguir el derecho de voto para las mujeres, ha sido uno de los ejes más importantes de la historia del feminismo, éste tiene una base reivindicativa mucho más amplia. Además de reclamar el derecho político a votar y ser votada, también exige derechos sociales y económicos como la incorporación de la mujer al trabajo (sin restricciones y con el mismo sueldo), la capacitación profesional, el acceso a futuras salidas profesionales, la mejora de la educación y la equiparación de sexos en la familia (para evitar la subordinación de la mujer al marido).

El feminismo tuvo que enfrentarse a una sociedad que veía cualquier cambio en la estructura de las familias como un ataque a los propios cimientos de la sociedad. Incluso los partidos y organizaciones de izquierdas no se movilizaron para defender el voto femenino. Les preocupaba que las mujeres ocuparan los puestos de trabajo de los hombres, o que, como cobraban menos, los sueldos de todos empezaran a bajar. Además, pensaban que su voto lo emplearían en los partidos conservadores, ya que tradicionalmente las mujeres estaban más ligadas a la religión.

 

El Derecho a Voto en los diferentes Países

A pesar de todo, poco a poco los países fueron concediendo a las mujeres plenos derechos políticos. El primero en hacerlo fue Nueva Zelanda en 1893. Y en 1907 Finlandia se convirtió en el primer país de Europa que eligió a sus primeras parlamentarias. Hoy prácticamente en todo el mundo está reconocido el voto femenino, aunque todavía quedan países donde es un voto restringido, como Catar, Brunéi, Emiratos Árabes Unidos o el Líbano entre otros. Y en algunos les ha sido negado, como en Ciudad del Vaticano ya que solo lo pueden hacer los cardenales, que según la Ordenatio Sacerdotalis son obligatoriamente varones.

En España, la mujer pudo formar parte del parlamento español desde las Cortes de Cádiz en 1812, pero era un sufragio pasivo sujeto a restricciones. El derecho a voto pleno llegó durante la II República con la Constitución de 1931, pero quedó interrumpido con la dictadura de Franco, que anuló las elecciones libres. El voto de pleno derecho volvió ejercerse en 1976 con la Transición Española.

 

Sabías que... Otras Curiosidades

En 1776 en Nueva Jersey se concedió “accidentamente” el sufragio femenino, porque se usó la palabra “personas” en lugar de “hombres”, quedando así incluidas las mujeres. Esta situación duró poco, ya que se abolió en 1807.

 

El Código Civil napoleónico (1804), en el que se recogieron los principales avances sociales de la revolución, negó a las mujeres los derechos civiles reconocidos para los hombres durante el período revolucionario (igualdad jurídica, derecho de propiedad…). Además impuso unas leyes discriminatorias en las que el hogar era definido como el ámbito exclusivo de la actuación femenina.

 

Emily Wilding Davison fue una sufragista inglesa que en un acto reivindicativo, el 4 de junio de 1913, se arrojó a los pies de uno de los caballos que participaban en una carrera en el hipódromo de Epsom, ante miles de personas. Murió cuatro días después como consecuencia de las heridas sufridas.

 

En Estados Unidos el racismo provocó que el derecho a voto se otorgara en diferentes fechas: en 1920 solo a las mujeres blancas y en 1967 a las mujeres negras.

 

En Sudáfrica, al igual que el anterior, se concedió el voto en diferentes etapas por razones racistas: en 1930 a las “blancas”, en 1984 a las “indias” y en 1994 a las “negras”.

 

RESURGIMIENTO DEL MOVIMIENTO FEMINISTA

En la actualidad, el aumento de la violencia de género, la mayor precariedad laboral en el caso de las mujeres, la brecha salarial, así como determinadas sentencias en juicios de casos de violación, han dado lugar a un rebrote del movimiento feminista. Aunque se ha conseguido una igualdad legal, no se ha conseguido una igualdad real.  El reto es conseguir la transformación de las mentalidades, ya que la confusión es más que evidente cuando todavía hay quienes afirman que creen en la igualdad pero no se declaran feministas, o mujeres que dicen ser femeninas pero no feministas, o aquellos que tratan el feminismo como antónimo de machismo.

Y es que la RAE lo deja muy claro: feminismo es el principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre. El machismo es la actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres.

El movimiento feminista no pretende excluir al hombre ni imponer la supremacía de la mujer sobre el hombre. Su meta es alcanzar la igualdad de derechos y de oportunidades entre hombres y mujeres.

Y sí, somos diferentes biológicamente, pero es que cada uno de nosotros somos seres únicos y por ello todos merecemos ser respetados.

 

«El feminismo es una forma de vivir individualmente y de luchar colectivamente.»

Simone de Beauvoir

 

Gracias a todas aquellas pioneras que lucharon por ocupar un lugar reservado, hasta entonces,  para los hombres. Gracias por abrirnos el camino. Porque gracias a ellas podemos ser nosotras mismas. ¡Bravo!

 

FRASES QUE HAN HECHO HISTORIA

Simone de Beauvoir. Feminismo

Simone de Beauvoir

El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma, sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal.

Virginia Woolf

No hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente.

Charlotte Bronte. Literatura

Charlotte Bronte

Soy un ser humano libre con una voluntad independiente.

Rosa Luxemburgo. Feminismo

Rosa Luxemburgo

Quienes no se mueven no notan sus cadenas.

Clara Campoamor. Feminismo

Clara Campoamor

La Libertad se aprende ejerciéndola.

Angela Davis, Feminismo

Ángela Davis

No estoy aceptando las cosas que no puedo cambiar, estoy cambiando las cosas que no puedo aceptar.

Emilia Pardo Bazán, Literatura

Emilia Pardo Bazán

Todas las mujeres conciben ideas, pero no todas las mujeres conciben hijos. El ser humano no es un árbol frutal que solo se cultive por la cosecha.

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