ARTE Y ESCÁNDALO II: SENSATION, 1997

El arte, tal y como vimos en Arte y Escándalo I, ha causado, desde sus inicios, el rechazo y la burla de una parte del público de su tiempo. Pero ¿qué pasa en la actualidad? ¿Pensamos que somos inmunes a la provocación? ¿Qué es arte y qué no lo es?

 

 

Un enorme retrato de Myra Hindley, calificada por la prensa como “la mujer más malvada de Gran Bretaña”; la pintura de una Virgen María negra que descansa sobre excrementos de elefante; maniquíes con sus narices-pene y sus rostros-vagina; la exhibición impúdica de una cama desecha; la escultura hiperrealista de un padre muerto… Estas son algunas de las obras que protagonizaron la exposición que mayor escándalo suscitó en todo el mundo del arte en el Londres de 1997: Sensation.

Masiva y escandalosa, así fue la exposición que la Royal Academy de Londres inauguró en septiembre de 1997, Sensation: Young British Artists From the Saatchi Collection.

La polémica suscitada entre los medios de comunicación, las dimisiones de algunos miembros de la Academia, las protestas en contra de la exposición y los ataques contra algunas obras, suscitaron una atracción casi morbosa por parte del público, que llegó a formar largas colas para verla.

El responsable fue el magnate publicitario Charles Saatchi, que presentó al gran público su colección 

de obras realizadas por jóvenes artistas del país (los llamados Young British Artists) a los que apadrinó.

Una nueva generación de artistas que más tarde se convertirían en icónicos, como Tracey Emin, Damien Hirst, Mark Ofili, Marcus Harvey o los hermanos Chapman, entre otros, cuyos trabajos arremeten contra los tabúes más conservadores para provocar un acto de reflexión sobre el mundo, creando representaciones de gran impacto tanto en su contenido como en su forma.

Una exposición que validó lo que tantas veces y en tantas épocas se ha puesto en duda: el poder del arte.

El evento incluyó más de cuarenta artistas británicos. Estos son algunos de los más emblemáticos:

MARCUS HARVEY "MYRA"

Esta fue, sin duda, la obra más controvertida de la muestra: un enorme retrato, que ocupaba toda una pared, de Myra Hindley quien, en los años sesenta, junto a su novio, violó, torturó y asesinó a cinco adolescentes y cuyos cadáveres enterraron en una zona de páramos próxima a Manchester. El enorme cuadro de Marcus Harvey, que se basó en una fotografía tomada por la policía en 1965, se pintó utilizando como plantilla huellas de palmas de manos infantiles. La polémica estaba servida.

JAKE Y DINOS CHAPMAN

Sus piezas casi heréticas, representan figuras a tamaño natural, maniquíes con formas amorfas y seres hermafroditas con malformaciones, dentro de escenas grotescas. Troncos, cabezas y extremidades parecen propagarse de forma perversa y aparecen unidos por anos, vaginas o penes que emergen por todas partes sustituyendo narices, orejas o bocas. Son obras cuyo tono irónico y burlón se manifiesta en detalles como el calzado con que visten a sus figuras: los últimos modelos de la marca Nike.

La violencia, la política, la religión y la moral están siempre presentes en su obra, retratados de forma obscena hasta el punto de producir en nosotros una fascinación casi hipnótica.

CHRIS OFILI "SANTA VIRGEN MARÍA"

Esta, junto con la de Marcus Harvey, fue una de las obras que causó más crispación entre el público y la crítica. Se trata de la pintura de una Virgen María negra apoyada sobre excrementos secos de elefante, y acompañada por una serie de collages procedentes de revistas pornográficas. La polémica no se hizo esperar. Muchos católicos se sintieron ofendidos, y cuando la exposición se llevó a Nueva York, su alcalde, Rudy Giuliani, dijo de ella que era “algo enfermizo”, llegando a presentar una demanda contra el Museo de Arte de Brooklyn por mostrarla (y que afortunadamente ganó el museo). Aunque la obra estaba protegida por una pantalla de plexiglás, fue dañada por un visitante que arrojó pintura blanca sobre el lienzo, alegando que la imagen era “blasfema”.

El artista británico viajó en 1992 con una beca a Zimbabwe y quedó asombrado de la fuerza de la naturaleza y la vida de los animales, influyendo decisivamente en su estilo posterior.

RON MUECK "PAPÁ MUERTO"

Con esta escultura Mueck se ganó el título de “el escultor más polémico del momento”. Inspirada en el propio cadáver de su padre, su hiperrealismo resulta escalofriante (llegó incluso a utilizar parte del cabello del difunto). Su tamaño, reducido a dos tercios del tamaño natural, simboliza el sentimiento que en vida le inspiró su padre.
Las esculturas de silicona de Mueck reproducen fielmente los detalles del cuerpo humano, pero juega con la escala para crear imágenes que nos resultan insólitas e inquietantes.

TRACEY EMIN "MI CAMA"

Una cama desecha, con sábanas manchadas de fluidos corporales; a su alrededor, en el suelo, condones usados, bragas con manchas menstruales, botellas vacías de vodka, test de embarazo, colillas, compresas tiradas … Un autorretrato del “absoluto desastre y decadencia de mi vida” en palabras de la propia Emin, cuando, tras una relación fallida, atravesó una fuerte depresión. La exhibición impúdica de esta devastadora intimidad, convertida así en espectáculo, hacían del público un voyeur que de forma involuntaria asistía a la crisis emocional de la artista.

TRACEY EMIN "TIENDA DE CAMPAÑA"

Al igual que en la instalación anterior, Emin mezcla su historia personal y su identidad artística en esta tienda de campaña adornada, al estilo parchwork, con los nombres de las personas con las que había dormido alguna vez, no sólo de sus amantes, sino de amigos y familiares.

Esta obra fue destruida en 2004, junto a otras de artistas como Damien Hirst o los hermanos Chapman entre otros, en el incendio del almacén que albergaba estas piezas, todas procedentes de la galería Saatchi de Londres. Muchos de los artistas recrearon las obras perdidas en el incendio, sin embargo Emin se negó a hacerlo con su tienda de campaña a pesar de que se le ofreció hasta un millón de libras. Fueron los hermanos Chapman quienes lo hicieron, ya que para Emin el arte es la expresión de los sentimientos experimentados en un momento vital determinado, por lo que recrearla era falsear la pieza al representar un momento de su vida que ya no tenía nada que ver con el presente.

Y es que para Emin la honestidad es la piedra angular de toda su obra.

DAMIEN HIRST

El gran provocador y el miembro más destacado de  “The Young British Artists”, es famoso por su serie “Natural History”, una serie de obras en las que muestra diferentes animales muertos (un tiburón, una vaca, una oveja) conservados en formaldehído.

La más famosa es La imposibilidad física de la muerte en la mente de alguien que vive”: un tiburón tigre de más de 4 metros de largo sumergido en formol en una vitrina transparente, creando la ilusión de que el animal está cortado en tres pedazos. Con esta obra Hisrt fuerza al espectador a analizar su actitud ante la muerte y su relación con los animales, desafiando, además, los límites entre el arte y la ciencia.

Sabías que... Premio Turner

Muchos de estos artistas fueron nominados para el prestigioso Premio Turner por diferentes obras:

Damien Hirst lo obtuvo en 1995 por un tanque con formaldehido con los cadáveres de una vaca diseccionada y su ternero. Tracey Emin fue nominada en 1998 por su obra «My bed»Chris Ofili fue ganador del premio en 1998 con “No woman no cry”. Los Hermanos Chapman fueron nominados en 2003 con su trabajo “Sex”.

En la actualidad, todo ellos son artistas reconocidos y sus obras se han revalorizado. Aunque su arte ha evolucionado a lo largo de los años, su objetivo es el mismo: investigar con nuevos materiales y técnicas, aportar nuevas miradas y, sobre todo, sacudir nuestras conciencias.

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